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Fiabilidad de los motores eléctricos

Aunque los motores eléctricos se están empezando a utilizar en el sector de los automóviles y se habla de ellos cada vez más por este motivo, siempre han estado presentes en la industria por una de sus mayores ventajas: su fiabilidad.

Esta fiabilidad se debe principalmente al bajo número de partes móviles. Simplificando, se podría decir que un motor eléctrico tiene dos partes: el rotor y el estátor. El estátor comprende la carcasa y el resto de partes que son fijas, como el bobinado. El rotor es la parte que gira. Al estar todo el rotor unido, gira junto con el eje como una sola pieza.

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Si empezamos a contar el número de partes móviles en un motor de explosión típico de gasolina, el número se dispara. Cuatro pistones articulados a sus bielas y también al cigüeñal, dos válvulas en cada cilindro más los componentes del árbol de levas que las mueve,  un volante de inercia, rodamientos… por no hablar del turbo o de las correas que hacen que todo esto gire sincronizado.

Esto es importante porque al moverse las piezas se desgastan, ya que rozan entre sí al girar. Los motores eléctricos tienen algunas limitaciones, pero cuando no son problemáticas se suele recurrir a ellos en el ámbito industrial (por ejemplo, algunas barredoras los usan en sus cepillos) debido a que es más difícil que se estropeen.

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